Para las comunidades científica, académica e incluso empresarial, uno de los aspectos más interesantes de la Web es la capacidad de difundir y obtener conocimientos a través de servicios electrónicos de información bibliográfica y repositorios de documentos electrónicos. Para poder acceder a su contenido y saber de qué manera se estructuran dentro de cada uno de ellos, tanto los documentos que los integran como sus referencias bibliográficas, siguen utilizándose las clasificaciones y lenguajes documentales, herramientas que facilitan la organización de los recursos documentales por temas y materias.
Con la edición electrónica ¿es posible elaborar lenguajes documentales en formato digital y aprovechar las ventajas que permite este soporte?. Este es un debate que está en plena ebullición...
Los lenguajes documentales siguen siendo instrumentos indispensables para estructurar la información y el conocimiento en sistemas organizados de almacenamiento y difusión de documentos, sobre todo si tenemos presente que se concede una gran relevancia a los descriptores como puntos de acceso al registro bibliográfico. Esto incrementa el valor de los tesauros y otros lenguajes documentales como instrumentos de indización y consulta.
No podemos olvidar que los lenguajes documentales son la principal arma para recuperar la información y que con el incremento de información, su relevancia aún cobra más sentido por lo que lejos de pensar que sus dominios no recogen la web, debemos plantearnos qué posibilidades nos ofrecen para gestionar nuestro nuevo medio. Es cierto que por el momento hay ciertos problemas que no han sido debidamente resueltos a la hora de su utilización, habrá que darle algo más de tiempo para que podamos utilizarlos con más precisión pero en ningún caso pensar en aparcarlos.